lunes, 13 de octubre de 2025

Ética en el dolor.

 

Después de reencontrarme casualmente con mi olvidado blog, decidí tenerlo más en cuenta para seguir expresando mi indignación en asuntos, que bajo mi criterio, son serios...pero no esperaba hacer uso tan rápido.

Tras muchas semanas sin ver televisión, he retomado mi hábito de desayunar con la actualidad televisiva y escuche una "noticia" en la que comentaban que la familia de Mario Biondo, fallecido hace 13 años, pedía que reabrieran el caso.

Os sitúo, Mario Biondo era un joven y atractivo italiano que trabajaba como cámara de televisión. En uno de los programas para los que trabajaba coincidió con la presentadora de éste, Raquel Sánchez Silva. Se enamoraron, establecieron su nido de amor en Madrid y un año después formalizaron su relación a través de boda. Hasta aquí una bonita historia de amor. A días de celebrar su primer aniversario, Mario fue encontrado muerto en el domicilio común.

Me puse a navegar por internet para buscar información de lo ocurrido y saber que nuevas pruebas había para que la familia solicitara abrir el caso. En mi búsqueda descubrí que había un documental del caso y decidí verlo para ponerme en situación.El documental contiene 3 episodios con los que te llega a crear, en mi caso esa indignación.

Diría que al menos el 75% del tiempo es una excesiva sobre-exposición de la familia atacando a la viuda. La madre transmite mucha agresividad, la hermana mucha soberbia y curiosamente los dos hombres de la familia, los veo más afectados, posiblemente por no poder expresar el dolor con la libertad que deberíamos tener todos y si guiados por el deseo de odio y venganza de las mujeres de la casa.  

Debe de ser muy duro perder a un hijo o a un hermano e imagino que el hecho de no poder culpar a nadie debe de ser aún más duro aún porque mi teoría siempre ha sido que la mente necesita responsabilizar a alguien y sustituir el dolor de la pérdida por el odio o culpa hacia algo o alguien, como vemos en los casos de enfermedades y accidentes, y creo que en este caso mi teoría se reafirma. También creo que debe de ser duro perder a la persona a la que has elegido para compartir la vida, y aunque el dolor sea diferente, este documental me ha hecho pensar aún más en cómo actuamos ante el dolor.

Al caso de mi indignación...una de las imágenes con las que finaliza el documental dice así:

En 10 años (2013 -2023)

16 jueces españoles

5 fiscales italianos

2 jueces italianos

13 peritos de parte

2 exhumaciones 

3 autopsias  

0 condenas

Según las autopsias, el fallecido se suicidó. 

Para mi entender, la familia no acepta esa versión porque idolatraban a su hijo y siguen sin aceptar que el chico que vivió con ellos en el pasado, pudiera decidir quitarse la vida sin decirles ni siquiera adiós, creen conocer al que fue su hijo o hermano, pero a veces la propia familia es la que menos conoce de nosotros, no por ocultarlo sino porque nuestras relaciones son diferentes según la persona y conforme pasa el tiempo

Según los informes forenses Mario tomó drogas y alcohol antes de su fallecimiento. Quizás nunca sepamos si la muerte fue voluntaria o un lamentable accidente. Pero lo que sí estoy segura como creyente que soy, es que debe descansar en paz y no le están dejando.

Uno de los aspectos mas importantes según mi sensible opinión respecto al acoso y derribo que durante todos estos largos 13 años le están haciendo a la viuda, creo que debería ser denunciable. Aunque no la acusan directamente, si hacen que se meza una oscura sospecha como, al menos, conocedora de un asesinato. Porque insisten en que no se suicidó y alguien le asesinó. En cada publicación laboral en la que aparece el nombre de Raquel Sánchez Silva, la familia le hace un escrache, incitan a que la gente se movilice deseándole el mal a través de mensajes de odio en las redes sociales, incluso deseándole lo peor a sus hijos.

Aquí es donde me sale la rabia e indignación. Una nuera es una hija política. Nunca la vas a querer como a tu propia hija, pero es una hija más, que está al lado del hijo al que amas, apoyando, animando, compartiendo lo bonito de la vida y también lo duro y aceptando que es la pareja de vida que él eligió. Seguramente para ambas partes hubiera sido reconfortante mantenerse unidas por el cariño mutuo que tenían hacia el fallecido, por respeto a él, pero lejos de eso, una familia que perdió a un hijo y hermano, decidieron no solo acosar y acusar a la viuda de su hijo, sino también publicar en Internet una foto con el cuerpo del finado, que creo que dice mucho de la frialdad del corazón de esa familia.

Todo no vale. Como persona PAS que siento, sufro y empatizo por encima de los márgenes medios, soy profundamente consciente del dolor por el que habrán pasado las dos familias y se por experiencia propia, que el estrés postraumático no se va, que tenemos que aprender a vivir con ese sufrimiento, que tenemos temporadas de necesitar más terapia y en ocasiones intentamos recuperar la vida anterior, pero también sé que no vale culpar a alguien de una decisión que tomó la persona que decidió irse. No vale atacar a una persona por intentar pasar el dolor en vez de instigando, rehaciendo su vida. No vale usar a unos inocentes niños como diana del odio. No vale acosar a la madre de la viuda. Y por supuesto tampoco vale intentar sensibilizar a la sociedad publicando una foto del fallecido en su acto de adiós al mundo. No vale, no vale, lo siento pero no vale... 

Vayan a terapia, que la necesitan más que ir por los platós de televisión, y lo digo desde la sensibilidad que llevo dentro de mi, lloren la pérdida, intenten entender el porqué tomó esa decisión aunque fuera accidental y por supuesto acepten que ya no está. Descansen, dejen descansar a la viuda y por supuesto permitan que Mario descanse en Paz, porque quizás eso era lo que necesitaba y no se está respetando su voluntad, seguramente no le gustaría ver un circo mediático y que las personas que más amo en la vida, se estén odiando por él. 

Por mi parte, Descansa en Paz Mario

 


viernes, 10 de octubre de 2025

El reencuentro con mis propias palabras



 Catorce años después, he llegado por casualidad a mi olvidadísimo blog, el que creé como desahogo de las injusticias terrenales aunque incluyera el desahogo panificable.

Catorce años después no solo sigo enfadándome debido a las injusticia si no que me sigo enfrentando a ellas. 

Quizás esto no dependa de madurar o no, algunas personas simplemente no podemos quedarnos mirando y no hacer nada, porque aunque la vida no siempre es justa las personas si deberíamos serlo.

Catorce años después, retomamos la idea de escribir desde las entrañas del alma, porque el mundo no para.